El incidente reportado anoche en la zona centro del municipio de Colima volvió a encender alarmas sobre la situación de seguridad del municipio gobernado por el alcalde panista Riult Rivera y sobre la capacidad de respuesta de su gobierno.
Aunque las autoridades municipales suelen atribuir estos hechos a dinámicas externas o competencias compartidas con otros niveles de gobierno, la ciudadanía termina evaluando los resultados desde lo que ocurre en las calles, colonias y espacios públicos del municipio.
Y es que el edil ha preferido realizar su estrategia de “Patrullajes Nocturnos” en la que solo se llevan a cabo podas de árboles y reposición de focos, en lugar de aplicar políticas de prevención y contención del delito, patrullajes y equipamiento de la Policía Municipal.
Y es que la persistencia de episodios violentos en la ciudad de Colima ha comenzado a fortalecer una percepción de vulnerabilidad e incluso de ingobernabilidad en algunos sectores ciudadanos, particularmente porque muchos de estos hechos ocurren pese al despliegue de operativos y mensajes institucionales de tranquilidad.
Tan solo este miércoles 28 de Mayo, fueron ejecutadas en la ciudad de Colima 7 personas, entre ellas una mujer, además de tres menores heridos, de los cuales dos siguen luchando por su vida en el hospital.
En la colonia de El Tivoli, fueron ejecutados dos hombres el medio dia de este miércoles, luego una mujer en la colonia Gustavo Vázquez, al oriente de la capital; otro hombre en la calle José Antinio Díaz, de la zona centro de Colima; tres hombres más fueron ultimados en un domicilio de la colonia Bosques del Sur.
Es un hecho que saliendo a tomarse fotos a las calles no es suficiente y, los recursos de seguridad no dan resultados comprandoles “patinetas” a los policías en lugar de patrullas y equipo.
La política del avestruz tampoco da resultados en favor de los ciudadanos colimenses que, deberían ser más exigentes y no conformarse solo que con alguien que sale a tomarse la foto prendiendo un foco o cenando con Galilea.
Eso no quiere decir que no se les deba de exigir a los gobiernos estatal y federal, por supuesto que tienen que hacer la parte que les toca, pero el gobierno municipal también debe hacer lo suyo, no solo recibir el dinero y gastárselo en cosas sin importancia, no hacer obra pública, no mejorar equipo, patrullas y, en contraparte, endeudar el gobierno local.



